La piratería hace un daño mucho más importante a la industria del videojuego de lo que estamos dispuestos a reconocer.
Esta sentencia no es nueva. No es la primera vez que se ha dicho. No es la última vez que la vais a oír.
Y no por ello es menos cierta.
Ahora bien, en lo que no se hace especial hincapié es en el daño que la gente que compra indiscriminadamente copias piratas se está haciendo a si misma, y no porque algunas compañías vayan a cerrar por culpa de esto (aunque esto YA está pasando), sino porque con esta actitud dan un mensaje alto y claro a la industria: "haced juegos peores".
Voy a intentar explicarlo mejor.
Intentemos imaginarnos dos casos hipotéticos: una empresa se embarca en un proyecto de grandes dimensiones, con unos gastos de cientos de millones de pesetas para hacer la madre de todos los juegos de un género determinado.
Otra empresa decide no arriesgarse y le pide a una desarrolladora un juego de bajo presupuesto, resultón, de los que no dura más de 1 mes en la estantería de cualquier jugador que se precie.
La primera empresa necesita unas ventas considerables para amortizar su inversión, y en teoría no debería ser difícil, ya que ha conseguido realizar un GRAN juego.
La segunda empresa no necesita grandes ventas para cubrir el expediente. Al fin y al cabo pueden lanzar 5 juegos o más con el presupuesto que la primera ha empleado en un solo juego. No son grandes juegos, claro está, pero ellos están para vender...
Si el jugador actúa con inteligencia, reservará su dinero para el juegazo de impresión, como muestra de aprecio por el trabajo bien realizado y -no vamos a descubrir la sopa de ajo al decir esto- conseguirá copias de los juegos mediocres para ver cómo van. Si no le gustan tanto da, ya que tampoco se ha gastado casi nada.
Pero los jugadores no actúan con inteligencia... al menos no una gran mayoría, y compran todos los juegos piratas, sean buenos o malos.
Poneos ahora en la piel de la compañía que ha invertido una millonada en una obra maestra. ¿Volverá a hacerlo?
Probablemente no.
Probablemente se pasará a la filosofía de los juegos mediocres de bajo presupuesto ya que si bien sabe que la gente lo copiará, con pocos que vendan ya sacarán un beneficio.
El comprar o copiar juegos es un arma de doble filo MUY peligrosa, ya que podemos convencer a las empresas que todavía confían en gastarse bastante dinero en el desarrollo de un título de que esta política de empresa no vale la pena.
De hecho, paradójicamente, es posible que así acabe la piratería, ya que no habrá juegos dignos ni siquiera de ser copiados.
Somos los usuarios los que tenemos el arma más potente para acabar con los malos juegos y conseguir que triunfen los que valen la pena.
Utilicémosla.